martes, 14 de julio de 2009

Emotivos anónimos.

Tenemos cinco sentidos: vista, oído, gusto, tacto, olfato.
El alma es el sexto sentido.
El alma aúna todo lo demás, estos cinco sentidos se aúnan en uno, que los concentra y dispersa.
Hoy he leído que está de moda reunirse en sesiones de terapia para gente con problemas emocionales, que necesita sacar a la luz su interior, dispersarlo, razonarlo, compartirlo, se hacen llamar emotivos anónimos. No quieren una terapia farmacológica, quieren una terapia oral.
Hoy las emociones son remolinos de inexistencia, de confusión, de preguntas, de incomunicación, de debilidad. Si eres emotivo, eres débil, y en este mundo todos tenemos que ser malos, egoístas, introvertidos, competitivos, líderes… el mundo devora al débil y lo señala: no llores, no ames, no compartas, no rías, NO SEAS.
Yo no sé, ni sé si soy, ni lo que soy, porque las emociones me ahogan, me confunden, me presionan, me niegan, me superan, me desbordan.
Pero a veces no las tengo, antes sabía sentir, ahora no, he perdido mi sexto sentido, el que me sacudía, el que revolvía mi interior, no sé adonde van mis emotividades ni mis ansias, no sé lo que pasa cuando veo que no puedo sentir, querer, cuando el vacío se hace cotidiano, que puedes tocarme y mis nervios no responden.
Si, me tocas y no siento nada, y sé que eso antes no me pasaba.
Sentir nada es negar, y preferiría ser positiva.
Desearía que eso no pasara.
Sé que me gustaría no oír tantas veces la palabra ayer, la odio, cada vez odio más los ayeres, también los mañanas, me quedo estancada en los hoy, pero tampoco avanzo.
Mi emotividad está inmóvil.
Mis contradicciones me revuelven, tampoco las quiero.
No quiero ayeres, no quiero mañanas, ni contradicciones, ni emociones, ni negaciones, ni síes, pues va a ser que estoy de no. Y lo que más me jode es el no sentir ni saber lo qué era.
Tendré que buscarme una de esas reuniones de emotivos anónimos…

2 comentarios: